Increíble lo que me pasó hoy: Me levanté cansado, con todo el cuerpo adolorido, con ganas de seguir durmiendo. No quería ir a entrenar. Sin embargo, algo se prendió dentro de mi: Las reglas cardinales, en las cuales, una de ella dice que "Entrena, aunque sea camina, pero entrena".
Con esa resolución y mi cuerpo adolorido, me levanté y me fui al gimnasio... cuando de pronto, todo empezó a pasar! El dolor, la pereza y todo... y entrené más fuerte que de costumbre, corriendo y haciendo mi rutina... Increíble.
De desayuno, el ya esperado jugo de papaya con piña sin colar, junto con su salvado de trigo y su agüita. En la media mañana, el riquisimo pan con palta con su mandarina más... la tentación siempre está ahi... los panes, los postres, todo, pero si la tienes bien clara, y lo refuerzas día a día, lo superas, porque siempre miras la meta, la cumbre, adonde quieres llegar.
Para mi, me queda una lección: No hay nada que te pueda alejar de tu meta... el único que puede hacerlo... eres tu. :)
Si se puede. Claro que si se puede.

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