El día de ayer fue un día bonito, donde hicimos cosas simples que sinceramente, se pueden disfrutar: ir al mercado, elegir tus vegetales, preparar tu almuerzo y comerlo. Al final, tu tecito y a dormir la siesta!
Luego, ir a Misa y ver la inauguración de la sala grande del Centro Pastoral. Se sintió muy bien ver a la gente feliz por su nuevo centro, que ellos mismos lo hicieron.
En la noche, quede con mi gran amiga Ángela para juntarnos y conversar, y allí se me ocurrió algo que podía cambiar el esquema de una conversa de noche, y era la de hacer una ensalada de las que hago, en la noche. Estaba casi a punto de dejarlo de lado, pero fue ella quien me dijo: "vamos Pablo, yo la hago" y su voz bonita de toda la vida... Me empujo hacia el camino correcto.
Me contó sobre su mama, su familia, sus hijos, su esposo que todos están bien, yo le conté sobre como estaba, lo que había vivido y lo que estoy haciendo para ser mucho mejor. Y todo con un rico plato de atún.
Que bonito es saborear las cosas sencillas de la vida. Me quedo con esto en mi corazón. Ah! También ya no me duele el talón, pero igual no corro hoy. Somos spinning y personal Training!






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